:: Un total de 34 senderistas del Metropole cubrieron la ruta entre el Paso de la Herradura y la Presa de las Niñas
01-02-2010

Un total de 34 integrantes de la sección de senderismo del Metropole cubrieron el pasado 16 de enero con éxito la ruta que los llevó desde el Paso de la Herradura a la Presa de las Niñas. La distancia ‘reducida’ fue de trece kilómetros. Durante el transcurso de la misma se pasó por el Barranco de Soria, la Degollada de Cueva Negra y el Cortijo de la Data. La actividad tuvo una duración de poco más de seis horas; de ellas, cuatro estuvo caminando la expedición metropolista, registrando una media de 3,3 kilómetros a la hora.
Hacía las 9.00 horas, los senderistas del Metropole partieron en guagua hacia San Mateo, donde se paró para realizar el habitual ‘1.800 segundos’ de cara a recargar fuerzas. Durante el trayecto se fueron explicando aspectos interesantes de la ruta, con el objetivo de ayudar a interpretar a los expedicionarios la variada riqueza que el trazado elegido presentaba.
La travesía se inició a las 11.20 horas en el Paso de la Herradura, exactamente en el cruce de la carretera de Ayacata a San Bartolomé de Tirajana por el que se accede a Cercados de Araña. Por un sendero con buen trazado, el grupo descendió el curso superior del barranco de Arguineguín, que en esta zona recibe el nombre de Soria.
Se rodeó de un joven pinar situado en una de las zonas donde hizo acto de presencia el incendio del verano de 2007 y que dejó huella en un sotobosque calcinado. Éste en la actualidad está reverdeciendo, prometiendo una primavera multicolor. El venerable pinar canario presenta síntomas de haber superado perfectamente el fuego. Aunque no estamos en tiempo de floración, el sotobosque se presenta a veces con un verde intenso en el que abundan especies como tajinaste, magarzas, alhelí, lavanda y jara, entre otras. En zonas de umbría, donde existe presencia de humedad, se observan musgos.
Por un sendero de suave pendiente, los aventureros del Metropole alcanzaron el fondo de barranco, donde el murmullo del agua corriendo por su lecho reconfortaba. Por supuesto, se hizo la obligada parada para gozar de este entorno, después de haber descendido desde una cota de 1.200 metros a los 860 metros tras caminar 3,3 kilómetros.
La expedición se encontraba en la denominada ‘junta de los barrancos’, llamada así porque confluyen el de Soria, con un tributario del mismo, y el de Ayacata. A partir de este punto, se le llama Soria hasta la presa, a partir de la cual recibe el nombre de Arguineguín.
A estas alturas de la ruta, ahora tocaba subir a los senderistas por la ladera derecha del barranco. En la zona de la solana, el sol aprieta y a medida que se toma altura aprecian la grandiosidad de un paisaje donde la erosión, a lo largo de millones de años, ha creado profundos barrancos de una gran riqueza visual. La vereda tiene un trazado de los ‘viejos’: cortos repechos con suaves y apreciados andenes que hacen muy llevadera la ascensión.
A continuación se atravesaron varias barranqueras, por una zona donde se ha reconstruido el sendero con piedras sabiamente colocadas; esta colocación hace pensar que, por muy grande que sea la escorrentía, quedarán en su sitio. Los metropolistas siguen encontrándose con más alelí, tajinaste, tabaibas, lavanda, jara, algún que otro tomillo, y verode. Aparecen la calcosa o vinagrera, retama, escobón, etcétera.
A la llegada de la expedición a Degollada de Cueva Negra, a los participantes en la ruta los recibe de nuevo el siempre agradable murmullo del agua. El líquido elemento fluye por el barranquillo que se remansa más abajo en la presa del Tomadero de la Data, y que alimenta a la Presa de la Cueva de las Niñas. Se ha ascendido hasta los 1.000 metros tras ocho kilómetros caminando.
Tras un breve descanso, a las 13.00 horas la expedición prosigue bajo un sol que aprieta a través de una antigua senda que ‘laderea’ por la cara norte la Montaña de la Negra y que lleva por una suave pendiente al muro de la Presa Tomadero de la Data. Una vez atravesado éste, se tomó la pista asfaltada que accede al muro de la Presa de la Cueva de las Niñas. Al poco, los senderistas llegaron a la zona de recreo que allí se encuentra, donde se tomaron un merecido descanso y comieron para reponer fuerzas a eso de las 14.30 horas.
Tras la comida, se realizó un pequeño sendero que lleva al mirador de la Presa de Soria. Hacia las 17.30 horas se inició el regreso, llegando a Las Palmas a la 18.30 horas. Como siempre, no faltó la labor callada y permanente del ‘fotógrafo-GPS’ Juan Garallo, quien una vez más dejó constancia con su máquina de múltiples escenas de la ruta.
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