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La gran familia del Metropole siente la pérdida de José Luis Doreste, quien ejerció durante muchos años de contador de su junta directiva, y desarrolló con enorme entusiasmo la labor de promocionar su exitosa sección de ‘dominó y juegos de mesa’, labor por la que era mucho más conocido.

Su amigo y colaborador, Luis Nantón, le ha dedicado estas líneas:

Si tuviéramos que resaltar lo más significativo de Doreste, no serían las responsabilidades que con devoción e ilusionante entrega desarrolló en el Club, sino que sencillamente era ‘un hombre de bien’, y no es frecuente conocer a muchas personas, que sincera y espontáneamente, con absoluta naturalidad, se les infiera de tamaña virtud José Luis Doreste, se desvivió como directivo y como socio por el Metropole, realizando infinidad de gestiones para el club decano de la natación canaria, fundamentalmente con el Ayuntamiento capitalino, donde tantos años trabajó y donde era muy querido y respetado.

Estas fructíferas gestiones se sucedieron incluso estando jubilado, porque Doreste siempre era recibido y atendido con un espontáneo y natural cariño, justo merecimiento de una vida volcada en los demás.

Un hombre que en su juventud practicó el atletismo y se incorporó desde muy joven a un club que tiene su divisa en los valores, en la forja del carácter, en su permanente apuesta por la juventud.

Hombre de grata conversación, oyente atento y espléndido, y dotado de una sutil astucia, que combinaba extremadamente bien con su sonrisa y bonhomía. Un hombre preparado que le gustaba hablar de temas de nuestra tierra, con especial deleite de autores como Domingo Doreste ‘Fray Lesco’ o de obras emblemáticas como ‘Faycan’, de nuestro paisano Víctor Doreste.

Una persona que siempre estaba cuando se le necesitaba, para un consejo, para un favor, o sencillamente para escucharte un mal día. Era poseedor de un carácter afable y una proximidad que tocaba la beatitud, además de una brillante y envidiable ironía.

Y se podrían escribir muchas más cosas sobre él, todas buenas y admirables, no hay duda, pero lo que se puede sentir en estos momentos es sencillamente inabarcable.

No se diga más: José Luis Doreste pasó haciendo el bien. Hasta siempre amigo Doreste.