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Su sonrisa quedará en el recuerdo de las miles de personas que tuvieron la fortuna de conocerla. Era una de esas caras amables que están asociadas a la historia del Club Natación Metropole de los últimos años. Dulce María Henríquez se ha ido tras una larga enfermedad contra la que llevaba luchando de manera denodada desde hace tiempo.

Atrás se queda una vida dedicada a los demás. Dulce fue una apasionada de la natación, una luchadora completa, y desde su trabajo como profesora de natación en el Metropole, enseñó a nadar a miles de personas y tenía mucha mano con los más jóvenes, a quienes inculcaba su amor por la natación.

En el día de su despedida, la familia metropolista desea enviar un fuerte abrazo a su marido Ramón, y a su hijo Gabriel, deportista de nuestro Club.

Descanse en paz.