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Aunque la prensa de su tierra ya dejó constancia esta semana del sentido adiós a Manuel Guerra, siempre es bueno saber que allende las fronteras también se reconoce a un deportista que dejó huella desde que apareció en los Juegos de Londres en 1948. Y 72 años después ahí están las palabras que le dedicaron desde el Departamento de Comunicación de la Real Federación Española de Natación a don Manuel Guerra Pérez:

A los 92 años, este miércoles, se le apagó la luz. Manolo Guerra Pérez, ‘Guerrita’, nacido el 18 de julio de 1928, ya es leyenda. Estas líneas están dedicadas al primer nadador olímpico grancanario -junto los tinerfeños Francisco Calamita y Jesús Domínguez- en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. Tenía entonces 20 años y unas condiciones asombrosas para la natación. Antes, fue campeón de España de 200 braza durante cuatro años consecutivos, de 1944 (con solo 16 años) a 1947, de los 17 títulos totales y 36 récords de España que obtendría a lo largo de su carrera deportiva. DEP, Don Manuel…

Nacido en 1928 y criado en el barrio de Las Alcaravaneras, en Las Palmas de Gran Canaria, fue el benjamín de cuatro hermanos: Antonio, José (Pepe), Rafael y Manuel, que acuñaron el sobrenombre de ANJORAMA, como nos relata con todo lujo de detalles Rafael Reyes en el recién publicado Libro del Centenario RFEN. Como hemos apuntado, a sus 16 años, el pequeño Guerrita – que aprendió a nadar en el mar de la mano de sus hermanos mayores- y al que le gustaba practicar el estilo espalda- sorprende con su primer título nacional en 200 braza.

Si bien empezó nadando en el CN Metropole -en la piscina El Lido del Hotel Metropole de apenas 20 metros y en la que se colaba a diario a eso de las 5 cuando los clientes se iban a cenar-, la familia Guerra es considerada la fundadora en 1945 del CN Alcaravaneras, entidad con la que obtuvo sus grandes éxitos nacionales, sobre todo en los 200 braza hasta la aparición de otro grande, Jesús Domínguez.

En 1948 se llegó a poner en duda su récord de España de 200 braza y se cambió al estilo crol, donde por primera vez un nadador español bajaba del minuto en el hectómetro (59 8/10 el 19 de abril), una hazaña en la época. De hecho, la construcción de la primera piscina pública de Las Palmas, la ‘Julio Navarro’, tiene su origen en aquél gran éxito de Manolo Guerra que, por cierto, ocupó abundantes titulares en la prensa.

TRES PRUEBAS EN LOS JJOO DE LONDRES 48

Ya en Londres 48 nada los 100 libre con un registro de 1.00.7 (35º) -la misma marca que Rodés doce años después en Roma 60- y también los 100 espalda con 1.14.8 (27º). Pero su mejor resultado olímpico fue el décimo puesto en el 4×200 libre con un tiempo de 9.28.3 -récord de España- del cuarteto que formó con Isidoro Martínez ‘Ferry’ e Isidoro Pérez (Canoe) y Jesús Domínguez (CN Metropole).

Caso curioso que tras los cuatro títulos de campeón de España de 200 braza (1944-57) y los dos de 100 libre (1948 y 49) -en 1948 sus 100 libre, braza y espalda valían menos que el 3×100 estilos-, estuvo diez años en otras diez finales y no ganó ninguna ante rivales importantes, uno de ellos el portentoso Robero Queralt (campeón de 1950 a 1955 y en 1957 nada menos), del que hemos hablado en nuestras píldoras históricas. En su última final de Campeonato de España, en 1959, Manolo contaba ya con 31 años…

Antes, en 1956 con la selección de Las Palmas, obtenía un histórico récord en piscina de 25 metros y agua salada de 4×200 libre junto a Jesús Benjumea (2.11.8), Roberto Alberiche (2.13.8) y Manuel Castiñeira (2.14.5). Manolo hizo la mejor posta con 2.10.9, bajando todos la mítica barrera de los 9 minutos (8.51). Escribe el periodista e historiador canario Rafa Reyes, «…aunque fuera en piscina de 25 metros y que no les serviría para ir a los Juegos Olímpicos de Melbourne por razones políticas ya conocidas».

Pero el recuerdo más grato que le quedó de su trayectoria olímpica fue el desfile olímpico en Wembley en 1948. Como relató hace doce años al diario La Provincia: «…ver la llama olímpica pasar ante mí, en aquel inmenso estadio, rodeado de los mejores deportistas del mundo, no puedo expresar lo que supuso». En sus últimos años de vida, nadaba 2.000 metros diarios como «terapia de mantenimiento». Un fuera de serie, sin duda, hasta el final de sus días.

¡Gracias por tu inmenso legado, Guerrita!

 

Nota: Texto: Rodrigo Gil-Sabio. Fuentes / Imagen: Rafael Reyes, Ramiro Cerdá, CN Metropole, La Provincia (Diario de Las Palmas) y Manuel Borrego/Tintaamarilla.com