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El salón de eventos del CN Metropole acogió el pasado jueves a Judit Ignacio, nadadora que participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016. La exatleta de alto nivel y ahora psicóloga deportiva realizó un curso especial destinado a los padres de los deportistas. Al evento también asistieron los entrenadores Carlos Leñador, Rodolfo Martín y Fred Vergnoux, que actuó como maestro de ceremonias.

La nadadora catalana relató que, a lo largo de carrera, muchas fueron las ocasiones donde el apartado mental fue un punto clave en su rendimiento. Durante su conferencia, relató que desde muy joven tuvo que despertarse temprano para afrontar los entrenamientos de cara a su preparación como atleta de alto nivel. “Me despertaba a las cinco de la mañana para poder estar entrenando a las seis”, recordó.

El sacrificio que tiene que realizar un deportista a unas edades donde los jóvenes están en desarrollo es considerable. “No tenía vida fuera del deporte”, aseguró antes de añadir que “los profesores no llegaban a entender que no pudiera adaptarme a las clases con el horario deportivo”.  La dura vida de compaginar los estudios con el exigente ritmo de competición y entrenamientos le pasó factura. “Fueron años difíciles”, explicó, “necesité de ayuda psicológica”. “Aún sigo yendo al especialista para no estar mal”, admitió. El apartado mental es una de las claves de los deportistas y, como admite en su caso, “esto me ayudó”.

La importancia de tener un buen núcleo familiar a lo largo de su trayectoria como nadadora de alto nivel resultó esencial. “Me permitieron”, subrayó, “conseguir el objetivo deportivo de clasificarme para los Juegos Olímpicos y después el académico, que me dio acceso a los estudios de psicología”.

Lidiar con el estrés continuado de mejorar los registros en el agua y la habilidad para gestionar las distintas emociones que pueden aflorar en una joven deportista pueden hacer mella. No obstante, declaró que sus padres “han hecho su función, ser solo padres”. “Nunca han sido segundos entrenadores”, recalcó la exdeportista olímpica para luego reconocer que “al final yo decidía”. “Ellos me escuchaban, respetaban mis decisiones y me daban espacio mediante la comunicación lo conseguí llevar bien”, matizó.

Otro de los puntos fundamentales que se trató es el de la alimentación que tanto afecta a la juventud. “Solo me pesaron durante un año y sí que había compañeras que lo pasaban mal”, recordó Judit Ignacio. Por ello resaltó la importancia de “saber diferenciar qué es comer bien”. “Tuve una alimentación correcta”, apuntó para después agregar que “algún viernes, de noche, me comía una pizza teniendo que competir al día siguiente y me fue bien”, afirmación que provocó las risas del público ante la mirada sorprendida de su antiguo entrenador Fred Vergnoux.

Judit Ignacio se queda es con las innumerables experiencias vividas a lo largo del proceso. “Todas las cosas que aprendemos nos pueden llevar por un camino”, expuso primero para después proseguir con que “el respeto, compañerismo solo se aprende aquí [en el CN Metropole]”. Para cerrar su intervención en esta primera jornada dedicada a los padres de nuestros deportistas, realizó una reflexión sobre su carrera. “Todos soñamos con ir a unos Juegos, pero de lo que más orgullosa me siento es de haberme apuntado a natación”, afirmó.