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El que fuera entrenador de saltos durante muchos del CN Metropole, y luego instructor de tantos y tantos nadadores, en los famosos cursillos del club, incluidos, Antonio Conde De Nicolás, siempre conocido por ‘Tucho’ nos ha dejado en este inicio del mes de febrero de 2019.

Muchos saltadores se iniciaron siguiendo sus sabias indicaciones en la sección de saltos de saltos de nuestro club. Todos le recordarán por su carácter afable y su predisposición a colaborar con todos los deportistas y socios en estos años en los que el CN Metropole ha formado parte de su día a día.

El actual entrenador de Saltos de nuestro Club, Quique Martínez, le dedica este pequeño artículo a la memoria del inolvidable Tucho:

“Antonio Conde de Nicolás, ‘Tucho’, formó parte del cuadro técnico de nuestra sección de saltos desde principios de la década de los 80 del siglo pasado hasta el año 2005, momento en el que pasó a engrosar las

filas de los monitores de la Escuela de Natación donde mantuvo ese carácter que siempre le granjeó amigos por doquier.

Su afabilidad, alegría y deseos de ayudar en cualquier circunstancia le acompañaron en su dilatada carrera deportiva. Como técnico de saltos participó en innumerables campeonatos nacionales y provinciales e incluso tuvo alguna presencia con el equipo nacional acompañando a nuestros seleccionados.

La relación de Tucho con el Metropole viene desde muy joven pues se inició como saltador a la órdenes del mítico Paco Acosta, a la sazón y junto a Armando Vera, creadores del actual Torneo Internacional de Saltos Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Pepsi Diving Cup.

Sus inicios no fueron fáciles; Acosta, entrenador exigente como pocos, no vio demasiadas cualidades en un chico fuertote que quería ser saltador.

Así que le puso a saltar desde el bordillo pero sin hacerle mucho caso. La obstinación y afición del animoso joven sorprendieron al por entonces técnico responsable de nuestro Club pues veía que, no solo se ponía fino, sino que además aprendía los fundamentos técnicos con facilidad a pesar del calculado ostracismo al que lo sometía.

Esto le convenció para acogerlo en el equipo con pleno derecho y, gracias a ese carácter trabajador y a esa pasión por los saltos, nuestro Tucho llegó a participar en diversos campeonatos nacionales llegando incluso a rozar el podio en competiciones absolutas.

Su corazón y amor por su deporte le hizo grande, muy grande, y, con el tiempo, ayudó a muchísimos niños de nuestro Club a ser también grandes.

Durante los más de veinte años que estuvo de técnico de saltos, por sus manos pasaron infinidad de chavales a los que les contagió esa ilusión por el deporte de las acrobacias en el aire, esa alegría diaria que siempre transmitía y ese deseo de mejorar en lo técnico que le ayudó a dejar de pasar desapercibido por su entrenador.

Sus imitaciones, sus chistes, sus ocurrencias son aún hoy recordadas por muchos de los que fueron sus alumnos quienes le echarán de menos como toda la familia metropolista.

Siempre te recordaremos”.